Regreso a la hispanidad

F.L.Mirones

El predominio de algo más de dos siglos de la anglosfera, con permiso de Alemania, se hunde.

Reino Unido ya salió de la Unión Europea, por eso no deberíamos hablar inglés en ella, el español debería ser el idioma oficial de la Unión.

El Estados Unidos post Trump es globalismo masónico puro. Ya no es una democracia.

Toca mirar dónde quedan naciones con personalidad y valores propios, que es lo que la Agenda 2030 más odia y combate.

Hace tiempo que les insinúo que seria buen momento para resucitar al gran Imperio Español, pero en un sentido cultural y de colaboración; podríamos llamarlo la Hispanosfera, o mejor, el bonito término de Hispanidad.

Los masones llevan siglos tratando de destruirnos, de desunirnos, de quitarnos la autoestima. Lo hicieron porque somos el Imperio inmediatamente anterior, aquel al que hay que que desintegrar como hicieron los Romanos con los griegos y estos con los fenicios.

Somos el Imperio anterior pero podríamos ser también el siguiente.

Alterando la historia y la educación en los colegios y las universidades han logrado que los hermanos hispanos odien a su madre España. Les han robado casi tres siglos de su propia historia. Les enseñan una Conquista y acto seguido una Independencia, saltándose dos siglos, en ambas los españoles son los malos.

Casi nadie mira los años y echa cuentas ¿qué hubo en medio? es demasiado tiempo sin explicaciones. Invito a los aulladores americanos a que busquen qué pasó en ese lapso de siglos que nunca les han contado.

Si la masonería y el globalitarismo pusieron tanto énfasis en sepultar el pasado hispano es porque sabían y saben mejor que nadie que es una fuerza formidable que podría terminar con sus planes 2030.

Incluso inventaron y promocionaron con miles de millones un término para eliminar esa memoria histórica: latino. “Latino” viene de Lazzio, la parte central de la Península Italiana, por eso se llama latín al idioma nacido allí y latina a la cultura romana. En sentido más amplio se dice cultura greco-latina a la inmensa herencia mediterránea que los españoles llevamos a América. “Latinos” no son Chayanne ni Shakira, lo son Séneca, Hipócrates y Julio César.

Los ingleses nunca han podido soportar esto. Su envidia histórica por no haber sido ni grecos, ni romanos, ni haber descubierto América continúa hoy en día y puede verse en series y películas en las cuales tratan de reivindicar a los nefastos vikingos, un pueblo asesino, cruel y atrasado que nos muestran con bellos actores porque los consideran sus antepasados. Los llamados vikingos eran una cultura atrasada y violenta que cuando arribaban a España mataban en masa a los hombres, violaban a las mujeres y se llevaban a los niños como esclavos durante siglos.

Sin embargo el cine anglosajón los ha blanqueado como hacen con todo lo suyo. Lo hicieron también con el genocidio de los amerindios en el norte de América transformándolo en una épica de cowboys y westerns que nos comimos desde niños; con los piratas, que ahora son Jacks Sparrows simpáticos; así como con su destructora política imperial predatoria en todas sus colonias, que ahora son Commonwealth y en las cuales ya no hay indígenas, son todos británicos transplantados.

Exterminaron a los habitantes y se quedaron con el territorio.

 

 

Por eso ni Australia, ni Canadá ni decenas de supuestas naciones lo son de verdad hoy en día, son franquicias de Su Graciosa Majestad, sucursales de los bebedores de té. Todas ellas paraísos fiscales, empezando por la propia City de Londres, el nido mayor de piratas del mundo. Ellos lo llaman “special relationship”, es el trato preferente de USA y UK, nos llevan estafando siglos. Reino Unido y Estados Unidos, junto a sus satélites han tenido siempre una política común con un claro objetivo, eliminar, desprestigiar y hundir a todos los países de la órbita hispana. Llevan siglos ninguneando a nuestros descubridores, exploradores, científicos, artistas en todas las enciclopedias, documentales, libros y películas.

Todo lo bueno que antes era “spanish” perdió ese apelativo, nos robaron razas de perros y caballos, la guitarra, los sombreros, los salacots, los platos de cocina, diseños, inventos, personajes… ¡todo! y le dejaron ese spanish solo a la gripe, la inquisición y los conquistadores malosos, hasta al virus lo llamaron corona.

Lo peor es que los españoles nos lo creímos, y nuestros hermanos hispanoamericanos también, convirtiéndose en admiradores de otras naciones europeas mientras despreciaban a su patria de verdad. Los argentinos presumen de ser italianos sin saber que eso fue una maniobra de Mussolini para italianizar América, incluso regalaron pasaportes cuando alguien cambiaba sus apellidos y los volvía “italianos”; así los Martínez se convirtieron en Martino o Martinelli, los Pelegrín en Pellegrini y los Blanco en Bianchi. Ahora sus descendiente están convencidos e incluso orgullosos de haberse librado, creen, de ser hispanos con sangre española.

Y mientras nuestros niños juegan a vikingos, piratas y vaqueros, los anglosajones han destrozado nuestro orgullo hispano, ninguno juega a conquistadores, estigmatizando a quien lo sienta a pesar de todo con un toque derechista. Han difundido la falsa idea de que el amor por lo español es fascismo.

Los rusos, los japoneses, los chinos, los árabes, los indios y muchas otras culturas/naciones enormes que aún mantienen sus tradiciones muy vivas, admiran y aprecian lo hispano, les encantamos, porque los pueblos de verdad se admiran unos a otros al reconocerse características comunes de orgullo cultural.

Nos han convertido en anglosajones de segunda categoría, los jóvenes hispanos fundan empresas con nombre en inglés porque en su subconsciente les “suena mejor”, equivocándose completamente.

No ven que la productora de Clint Eastwood, por ejemplo, se llama Malpaso (no BadStep), la distribuidora de Disney es BuenaVista (no GoodView) o que a las marcas comerciales Puma, Arena, Mercedes, El Ganso no les va nada mal con sus nombres de sonoridad española; o que los programas de software se llaman El Capitan, Vista, etc. La aculturación de los jóvenes hispanos que confunden aprender inglés con volverse ingleses es una maniobra de Globalitarismo. Fue la primera que yo vi viajando, la segunda fue el cambio climático y las falsas ONG que no son más que una red de espionaje e influencia extendidas por el mundo para favorecer a la anglosfera y sus intereses.

Por tanto, propongo un regreso intelectual a la unidad hispana en el mundo como fuerza de rechazo al globalismo anglosajón.

Propongo que la Hispanidad se entienda con las otras fuerzas culturales reales como la japonesa, la china, la rusa, las africanas, las de Oceanía, que fue el segundo continente que descubrimos e integramos, suceso que tampoco recuerda nadie.

El fenómeno Hispano es la mayor fuerza sociocultural del planeta Tierra si consigue volver a ensamblarse tras su desintegración llevada a cabo por los WASP (blancos anglosajones protestantes). Esos que nos llaman PIGS (cerdos) a los ciudadanos de Portugal, Italia, Grecia y España, naciones todas ellas que les dan cien mil vueltas en absolutamente todo. Los anglosajones como fuerza geopolítica son los macarras de la historia, los mediocres que saben que lo son y por eso actúan como pandilleros con el resto. La plandemia, la Leyenda Negra, el Cambio Climático, la guerra de Ucrania y lo que va a venir es obra de ellos. El despertar de lo Hispano en el mundo y el cambio del eje de la anglosfera a una colaboración de pueblos ancestrales como los ya citados sería el antídoto que podría vencer para siempre al plan globalitarista de la satánica Agenda 2030 para que la Humanidad vuelva a ser libre.

Un aullido

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